¿Cuál debe ser el papel de los padres frente a sus hijos en el Pádel?¿Deben exigirles? ¿o por el contrario mantenerse al margen?
"¡Esto no es lo que hablamos en casa! ¡Hacemos un esfuerzo muy
grande para que tú te arrastres por la pista! ¡ Tu monitor no tiene ni idea, tu
hazme caso a mi!"
Estas son algunas de las frases que se pueden
llegar a escuchar a lo largo de una competición de menores, lo que nos hace
plantear el eterno debate del papel familiar en el deporte.
El pádel es un deporte que depende mucho del estado
emocional y de la concentración de los jugadores, algo que debe tratarse con
mimo por los responsables directos de cada uno, tanto monitor como familia. Dicho estado, se puede ver alterado por diversas
situaciones, bien personales o propiamente deportivas, algo lógico cuando
hablamos de menores, jugadores a los que su falta de experiencia y madurez no
les permite aislarse del exterior.
En cuanto a los padres se refiere, el niño/a debe sentir un
apoyo incondicional en todo momento por parte de los más cercanos, ese
empujoncito que cuando las fuerzas o la cabeza no responden hace que sigan
luchando hasta el último punto.
1.
ANTES DE LA COMPETICIÓN
Los días antes de un campeonato, en los entrenamientos
previos e incluso de camino al partido, el papel de la familia tiene que ser el
de tranquilizar y restarle importancia al evento, que aunque la tenga para ellos,
más la tiene para el niño. Muchas veces los padres y madres caen en el error de
presionar a sus hijos/as, a veces de manera inconsciente con frases como:
-
¡ ¡ No puedes fallarnos, nos está costando mucho llevarte a los campeonatos!
¡ ¡ No puedes fallarnos, nos está costando mucho llevarte a los campeonatos!
Y otras de forma airada:
- ¡ Como hagas el ridículo no voy mas a verte!
Pues bien, tanto en un caso como en otro, la repercusión en
el jugador es muy fuerte, ya que a la presión inicial de jugar un campeonato,
se le añade la presión externa de la competición, que no es otra que la que han
ejercido sobre él antes de empezar, provocando un estado de tensión y
preocupación que dificulta la práctica al 100% del pádel.
Este es un error muy común en el que se confunde la
autoridad familiar (querer que se tomen las cosas con seriedad) con la autoridad deportiva ( papel que debe
recaer exclusivamente en el monitor)
2. DURANTE LA COMPETICIÓN
Una vez el jugador entre en la pista, el papel de los padres
debe ser mantenerse en las gradas observando, animando y disfrutando del
partido, de forma que cada vez que su hijo/a busque tras el cristal, encuentre
un aplauso o unos pulgares hacia arriba indiferentemente de cómo se esté dando
el partido. Jamás debe encontrar una cara larga llena de reproches ni un simple
movimiento de negación con la cabeza, de esta manera rara vez vamos a lograr
una mejora en el juego.
Aquí el papel de rectificaciones en el juego lo tiene el
entrenador, que tiene las facultades necesarias para saber lo que necesita el
jugador en cada momento y es el único que debe comunicarse con ellos entre
juegos y sets.
3. DESPUÉS DE LA COMPETICIÓN
Una vez finalizado el partido, el papel de la familia debe
ser el de levantar los ánimos de su hijo/a si el partido ha ido mal o el de felicitarle
si ha ido bien, pero nunca debe mantener
una actitud de enfado o indiferencia que provoque un estado anímico más bajo
del que tenía al finalizar el partido. Son niños y como tal no van a querer perder.
En resumen, la autoridad familiar debe mantenerse un poco al
margen frente a la autoridad deportiva. Con este artículo no quiero decir que la mayoría de los
padres actúen de tal forma, sino que esos pocos que si lo hacen se den cuenta de
lo que provocan en sus hijos y que a diferencia de lo que puedan pensar, no les
están ayudando, sino que están haciendo que la ilusión que tienen por éste
magnifico deporte, la vayan perdiendo por miedo a las represalias ante un mal
momento.
Llegar a ser deportista de élite debe ser una motivación
para el niño pero nunca una exigencia de sus padres, no hay que olvidar que el
objetivo principal es disfrutar de éste deporte




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