Una buena preparación física tiene su base en tres pilares fundamentales: el entrenamiento, la nutrición y el descanso o reposo. Ésta consideración es algo que siguen rigurosamente los jugadores de alta competición. Más aún en la temporada de competición, en la que los cuadros y emparejamientos están tan igualados que los jugadores que marcan la diferencia son los más disciplinados en las áreas antes mencionadas.
El entrenamiento físico es importante porque permite al jugador que lo realiza llegar más y mejor a la pelota, posibilitándole ganar tiempo en la definición de las jugadas y anticiparse con mayor autoridad a sus rivales. Con este entrenamiento se verá favorecida su velocidad de reacción y la resistencia durante un partido, con lo que podrá mantener un mismo nivel de condición física durante el juego. Su desgaste será menor porque lo ha entrenado; y al ser menor podrá aplicar el golpe con una mejor técnica y táctica, al disponer de más tiempo de reacción que los rivales.
