En principio
todos diríamos que no, ¿verdad? Pero si analizamos las características de este
deporte quizás cambiemos de opinión. El pádel es
un deporte en el que una gran cantidad de variables pueden ocasionar
situaciones de riesgo, tales como la velocidad de la bola, la cercanía de los
rivales y del compañero, las paredes, la puerta, las palas, los rebotes, la
alta competitividad desde niveles bajos… Todos estos factores hacen que no sea
raro que de vez en cuando veamos alguna situación de caídas, golpes,
desvanecimientos…
Podemos
concretar entonces que, independientemente de que lo entendamos como deporte de
riesgo o no, es relativamente frecuente encontrarnos con situaciones como lesiones musculares
o tendinosas, articulares u óseas, contusiones, lesiones oculares, heridas, hemorragias,
bajadas de azúcar, golpes de calor, bajada de tensión, pérdida de consciencia…

