Voy a tratar en
esta ocasión una de las lesiones más comunes en el pádel y que casi todos los
practicantes hemos sufrido en alguna ocasión. Quién no ha tenido esa sensación
de molestia o dolor en la zona externa del codo, que nos impide jugar con
comodidad e incluso llega a limitarnos en la vida diaria. La mal llamada
epicondilitis.
Mal llamada sí,
porque aunque este es el nombre que posiblemente siempre hemos escuchado, en
esta lesión casi nunca existe un proceso inflamatorio del tendón. Este proceso
inflamatorio sería el que justificaría el uso de este término, con el sufijo
"-itis" (inflamación). Si bien en los momentos iniciales, cuando no
tenemos más que unas molestias, podríamos decir que tenemos una epicondialgia
(dolor de codo). En el momento en que la lesión evoluciona en el tiempo, el
término utilizado debería de ser epicondilosis o tendinosis de la musculatura
epicondilea.
¿En qué consiste
entonces esta lesión?, se trata de una sobrecarga o contractura de la
musculatura epicondilea en su fase aguda y de una lesión degenerativa
(normalmente reversible) en su fase crónica. La musculatura epicondilea está
compuesta por los músculos del antebrazo que se insertan en el epicóndilo
(tuberosidad de la parte externa de la epífisis inferior del humero)
La epicondilosis
es una lesión frecuente en el pádel. Se debe principalmente al uso continuado
de los extensores de muñeca en todos los golpes y por las altas fuerzas
absorbidas en el impacto. Es sabido que los movimientos y estas vibraciones se
transfieren directamente a través del músculo a la inserción del tendón
causando repetidos microtraumas. El músculo más afectado es el segundo radial,
seguido del extensor común de los dedos y raramente el cubital posterior.
Síntomas
- El más común es
la aparición de dolor al realizar la extensión dorsal de muñeca
contrarresistencia, dolor que podrá llegar hasta los dedos cuando realizamos su extensión.
- Dolor o molestias en la zona lateral del codo (epicóndilo) que podrán
irradiarse o no, a lo largo del antebrazo-mano-dedos.
- Aparición de
hormigueos y parestesias en los territorios antes descritos, afectando a la
sensibilidad y fuerza de la mano
- El movimiento de
pronosupinación del antebrazo, prehensión o elevación harán aparecer el dolor
- El gesto del
golpeo del revés en el pádel será el que reproducirá el dolor.
Prevención
- Quizás el pilar
más importante de la prevencion de esta lesion, un buen gesto técnico
- Relacionados con
el material; una pala adecuada a nuestras características técnicas y físicas,
en composición, peso y grosor de la empuñadura. Nunca utilizar una pala por modas
o preferencias estéticas
- No aumentar
repentinamente el tiempo ni la intensidad de nuestros entrenamientos/partidos
- Trabajar en un buen fortalecimiento muscular de la extremidad superior.
- Realizar un
calentamiento previo y una recuperación posterior adecuados.
Tratamiento
En caso de que
finalmente suframos esta lesión, debemos de intentar atajar su evolución en los
primeros momentos. Cuando todavía sea una epicondialgia (dolor del codo), la
solución satisfactoria será mucho más simple, evitándose las complicaciones y
secuelas. De no ser así, comenzaría un proceso degenerativo que sería más
difícil revertir. Algunas medidas a tomar serían:
- Debido a que,
como comentaba antes, no se trata realmente de un proceso inflamatorio (aunque
pueda tener “brotes” de inflamación ocasionales) el uso de antiinflamatorios NO
es efectivo. Es más, su utilización seria incluso perjudicial, así que debemos
de evitarlos.
- Adaptar la carga
de esfuerzo a nuestras capacidades físicas.
- Ejercicios de
flexibilización y fortalecimiento de la musculatura afectada.
- El uso de
ortesis, si bien puede hacerse de forma puntual, no es la solución para esta
lesión, y por supuesto no debe de utilizarse de manera preventiva
- Revisar si la
pala que utilizamos es la adecuada para nosotros (prestar especial atención a
la empuñadura)
- Entrenamiento y
mejora del gesto técnico.
- Aplicación de
hielo postesfuerzo (no más de 10 minutos), aprovechando para realizar un
pequeño masaje con el mismo. También podríamos realizar un automasaje de la
musculatura del antebrazo
- El uso de infiltraciones de corticoides esta totalmente desaconsejado, al no presentar ninguna ventaja terapeutica a largo plazo
- Recibir
tratamiento de Fisioterapia. Gracias a las distintas técnicas existentes, con
el diseño de un tratamiento y prescripción de ejercicios individualizados
solucionaremos la lesión. Ponerse en manos de un profesional adecuado nos
evitará problemas en el futuro.


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