El pádel, aunque no lo parezca, es un deporte muy lesivo. En
primer lugar, porque es un deporte asimétrico, y ello conlleva a desequilibrios
y descompensaciones musculares que se tienen que trabajar.
En segundo lugar es un deporte muy explosivo, en el que hay
mucho impacto de las articulaciones de la rodilla y el tobillo, con cambios de
dirección bruscos, giros, arrancas y frenadas que hacen que sufran mucho estas
articulaciones. Además, la situación de defensa hace que se sobrecargue la zona
lumbar.



